
El consultor inmobiliario Eduardo Molet asegura que la crisis de vivienda que atraviesa España tiene a la escasa construcción de la vivienda social como telón de fondo.
A pesar de que en las últimas semanas el debate residencial ha girado en torno al Real Decreto-ley que prorrogaba durante dos años los contratos de alquiler y limitaba al 2% la actualización de las rentas, texto que decayó en el Congreso de los Diputados el pasado 28 de abril y que, por tanto, ha quedado sin efectos jurídicos, para el experto inmobiliario el problema no son los contratos, por lo que el foco no debería estar en una medida puntual, sino en la falta estructural de viviendas públicas.
“El verdadero fracaso es que España solo construye hoy alrededor del 10% de la vivienda social que construía en los años 50 y 60. Además, en ese mismo periodo España ha pasado de unos 25 millones de habitantes a cerca de 50 millones, sin que la construcción de vivienda haya crecido en la misma proporción, lo que ha generado una presión estructural muy superior sobre el mercado. Ese es el origen real del problema”, señala Eduardo Molet.
El consultor recuerda que, en aquellas décadas, el mercado doméstico promovía cerca de 200.000 viviendas públicas al año, mientras que en 2025 el número de calificaciones definitivas de vivienda protegida se situó en 11.104 unidades, lo que arroja un descenso cercano al 23% interanual, según el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana (MIVAU).
A pesar de que en las últimas semanas el debate residencial ha girado en torno al Real Decreto-ley que prorrogaba durante dos años los contratos de alquiler y limitaba al 2% la actualización de las rentas, texto que decayó en el Congreso de los Diputados el pasado 28 de abril y que, por tanto, ha quedado sin efectos jurídicos, para el experto inmobiliario el problema no son los contratos, por lo que el foco no debería estar en una medida puntual, sino en la falta estructural de viviendas públicas.
“El verdadero fracaso es que España solo construye hoy alrededor del 10% de la vivienda social que construía en los años 50 y 60. Además, en ese mismo periodo España ha pasado de unos 25 millones de habitantes a cerca de 50 millones, sin que la construcción de vivienda haya crecido en la misma proporción, lo que ha generado una presión estructural muy superior sobre el mercado. Ese es el origen real del problema”, señala Eduardo Molet.
El consultor recuerda que, en aquellas décadas, el mercado doméstico promovía cerca de 200.000 viviendas públicas al año, mientras que en 2025 el número de calificaciones definitivas de vivienda protegida se situó en 11.104 unidades, lo que arroja un descenso cercano al 23% interanual, según el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana (MIVAU).
Fuente: Idealista